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Hasta ahora he intentado analizar la realidad desde una teoría general de la sociedad, algo insólito, porque sólo hay una teoría general de la sociedad, el marxismo, y hace tiempo que fue dada de baja. Apelando a algunos fallos (toda teoría termina mostrándolos) se declaró que el marxismo había pasado a mejor vida. Fracasadas las alternativas conservadoras (la miniteoría de M. Weber y la teoría general de T. Parsons) sólo han quedado las recetas económicas del capitalismo y las ocurrencias de los distintos analistas. Yo me he dedicado a incorporar al marxismo lo que las disciplinas psicosociales han ido aportando desde los tiempos de Marx, y desde ese marxismo puesto al día he ido elaborando mis análisis y críticas.

Como veo que ya he hablado de todo lo que me importa y que sólo me quedaría repetirme, prefiero remitirme a lo ya hecho y dedicar las nuevas entradas a sólo señalar y comentar brevemente aquellas noticias que me parecen sintomáticas de la cruda realidad que vivimos en lo que se llama mundo occidental.

Sigue eso de acatar y respetar (santo y seña de los que están conformes con el sistema)

Políticos y analistas, antes de discrepar de una sentencia, se creen obligados a decir que la acatan y respetan, como si omitirlo fuera en deterioro de las instituciones democráticas.

Las instituciones ya están en España suficientemente deterioradas, sobre todo la justicia.

Me complace decir que ni acato ni respeto al tribunal supremo, simplemente, me tengo que aguantar con sus sentencias, no tengo alternativa.

Defender la independencia del poder judicial es un tic antidemocrático. Si viviéramos una democracia, sólo habría un poder, el del pueblo. Con el cuento de la división de poderes nos encontramos con un poder judicial que juzga a los demás, incluso arbitrariamente si así se le antoja, pero que no está sometido a controles externos. Es impune.

Los ajustes de cuentas entre quienes son prosistema no me conmueven. Como nunca he pensado que esto sea una democracia, no la veo amenazada. Como nunca he creído en la justicia española (ejercí la abogacía y no soy tonto) no me he llevado ninguna sorpresa con lo del Fiscal General.

¿Quién ha puesto ahí a los dirigentes europeos?

Los imagino aterrados. ¡Mira que si el loco de Trump consigue que se llegue a la paz en Ucrania…! ¡Sin la derrota de Rusia, sin la victoria de una Ucrania auxiliada por ellos y por EE UU…! Pero no se les puede criticar, están ahí porque las poblaciones europeas lo han decidido con sus votos aunque sea de manera indirecta, y porque esas poblaciones no han protestado a la vista de su política. La han ido aceptando sobre la guerra de Ucrania, sobre la emigración, sobre el genocidio israelí, sobre la austeridad, sobre la sumisión a EE UU.

Para salvar su política errónea esos dirigentes intentan convencernos de que la amenaza rusa nos tiene a todos en peligro. Así por una parte se exculpan de haber causado la invasión de Ucrania (Rusia se merecía el acoso porque es el gran enemigo) y por otra parte justifican las suculentas partidas dedicadas al gasto militar que exige EE UU, cuyos fabricantes de armas se llevarán una gran parte del beneficio.

Violencia machista sin descenso

No es remedio el castigo. ¿Y la prevención? Hay una prevención policial sin la que seguramente las cifras de asesinatos serían más insoportables, pero que no sirve para reducirlas. Tampoco resuelven el problema las campañas en los medios y en las escuelas. ¿No será porque no se toca la tecla fundamental, la concepción de la mujer y el hombre que la publicidad y los medios (y las redes como consecuencia) ponen en juego? ¿No será que, al tiempo que se repudia el machismo por un lado, se lo promueve por otro? Nada tan significativo de la cultura machista como esos anuncios de perfumes que en estas fechas nos torturan (especialmente grotescos y ofensivos los de Carolina Herrera), compitiendo en sadismo con los villancicos.

He leído que las mujeres son más libres que los hombres porque pueden elegir entre diversos tipos de ropas (pantalones de distintos largos y formas, maquillajes más o menos intensos, calzado plano o de altísimos tacones, peinados variables, ropa sexi que deja al descubierto partes del cuerpo que el hombre suele llevar cubiertas, etc.). Según eso los chicos jóvenes serían ahora más libres que antes, porque ahora van al peluquero demandando peinados como los que exhiben, de manera cambiante, los jugadores de fútbol a los que imitan. En fin, una manera curiosa de llamar libertad a un cierto tipo de sometimiento a fuerzas externas. La mayoría de las feministas no ven aquí algo sobre lo que reflexionar.

Por supuesto, no estoy criticando ninguna decisión individual sobre cómo presentar el propio cuerpo a los demás. Sólo me refiero a las pautas sociales que se nos imponen.

Me remito a lo que dije en Machismo oculto (en hombres y mujeres).

Un alcalde comunista que dice las verdades a las que otros no se atreven

Los nueve luminosos del concello de Oleiros (A Coruña) muestran una imagen del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y un mensaje redactado en gallego y en inglés: “Búscase. Wanted. Terrorista Internacional. International terrorist. Recompensa: 0,50$”.

Su alcalde, Ángel García Seoane, lo justifica así:

«Trump es el mayor terrorista del mundo, un delincuente. Asalta otros países, financia a Israel para que masacre a los civiles palestinos, está metido en la guerra de Ucrania para obtener beneficios, ejecuta sin juicio bombardeando lanchas en el Caribe… Ha instigado un golpe de Estado en su propio país, ha sacado al Ejército a la calle en las ciudades que no le siguen; ha ordenado la caza de migrantes, niños incluidos, que sólo intentan ganarse la vida honradamente… Luego se permite declarar terroristas a Gustavo Petro y a Maduro… Pero el asesino es él, y alguien debería sentarlo en el banquillo de la Corte Penal Internacional”.

Añade el alcalde que el medio dólar que ofrece como recompensa es suficiente: «Trump es un asesino. No vale nada».

¿Se preguntan por qué los dirigentes de los partidos que se llaman de izquierdas, sobre todo esos que se sitúan a la izquierda del PSOE, no se atreven a denunciar al mandamás americano con la misma claridad que el alcalde comunista de un pueblo gallego?

¿No hay ahora censura?

Leo que a la muerte de Franco el periodismo español ha pasado de la censura a la libertad.

La verdad es que la censura externa de la dictadura ha sido sustituida por la censura externa del capital, es decir, por la censura de los dueños de los medios. La libertad que se proclama no es otra cosa que la libertad de los dueños para ejercer la censura.

Para el capital es fundamental el control de los procesos de comunicación. De ahí el nuevo chantaje de Trump a la UE: o desregula a las grandes tecnológicas o sufrirá nuevos aranceles. Desregular a las grandes tecnológicas implica darles total libertad para que hagan lo que quieran en los espacios que controlan.

Se habla de un nuevo orden económico llamado capitalismo de vigilancia. Pero el orden económico no ha cambiado: capitalismo que controla partidos políticos, legislación y comunicación con el fin de explotar y dominar pacíficamente a las poblaciones. ¿Hace falta más?

Si quiere hacer algún comentario, observación o pregunta puede ponerse en contacto conmigo en el siguiente correo:

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